Libros que nos gustan

La carne
y la pared

Àlex Marín Canals Ediciones El Transbordador (2019)

La carne y la pared es una nouvelle curiosa, que se lee en un día y que tiene un toque de terror clásico que recuerda a los manuscritos encontrados y que sabe jugar con los personajes y la atmósfera de forma acertada. Una historia que habla del terror real, del acoso y del morbo que a menudo nos empuja a leer para saber, sin comprender que, a veces, saber puede hacer que la realidad se nos escape de las manos.

Inés Macpherson, Blog Encuentros y desencuentros.

La voluntad literaria desde la primera cita recuerda a Bolaño, a Amberes, a Pascal. El autor se posiciona al seleccionar el espanto de estar aquí, y ahora, en este lugar y no en otro. Si el terror cósmico o más allá, de nuestras posibilidades de percepción temporal y espacial puede existir, como Lovecraft se empeñara en hacernos creer, Marín nos da la bienvenida a su nueva novela de forma clara y contundente.

Juan Peregrina, Quimera. Septiembre 2019.

Reseña de Fran Seisdoble

Acercarse a La carne y la pared, de Àlex Marín Canals (Ediciones El Transbordador, 2019), es acercarse el arco de entrada de una cueva recóndita, que nos invita e inquieta a partes iguales. En este caso, una viscosa portada nos llama a entrar a un ascensor-intestino donde una temblorosa figura lee apoyada en el vacío. No es posible que un libro grite tanto y tan en voz baja pidiendo que lo agarren y lo lean.

La obra es descrita como novela de terror y de primeras pudiera parecer que de eso se trata. Pero es mucho más. La trama, una misteriosa desaparición, es la excusa perfecta del autor para hablarnos de la problemática de los acosos (escolar y sexual), de la invasión de espacios personales, de celos, de la violencia y sus consecuencias… E, igualmente, nos susurra preguntas con que interrogar a los ruidos que nos rodean y acechan y cómo afrontar, desde la escritura, las disonancias en esta realidad de simulacros.

Toda mudanza está llena de preguntas. Si la mudanza, además, es a una casa que ya fue habitada, surgen muchas más. ¿Por qué se fueron los anteriores inquilinos? ¿Por qué han dejado o no determinados objetos? ¿Qué han visto estas paredes? ¿Qué esconde esa puerta?

Con un espíritu, tímidamente al principio, detectivesco, el protagonista de este libro comienza a buscar respuestas. Se acaba de mudar a un apartamento, a primeras luces ideal, con su pareja, pero existe un algo que le inquieta, que le rechina al habitar el nuevo hogar. Y presiente que ese algo, oculto, anida las paredes y está relacionado con aquella misteriosa desaparición de la cual ni la familia ni la policía pudieron encontrar explicaciones. Nove –así se llama el protagonista– irá anotando todo el proceso de la investigación que realiza en los momentos de descanso de su trabajo de escritor. 

Àlex Marín Canals (Barcelona, 1986) es un apasionado de la literatura, ámbito al que ha dedicado toda su vida, no sólo como lector empedernido, sino también embarcado desde temprana edad en su estudio e investigación. Teórico literario y máster en literatura comparada y estudios culturales, Àlex Marín es investigador en literatura castellana actual, especializado en «Nuevos Realismos». Además fue profesor de literatura catalana y de literatura castellana contemporánea en la Universidad de Borgoña desde 2014 hasta 2017. En 2018 tomó la dura, difícil y ambiciosa decisión de dejar su trabajo para dedicarse en cuerpo y alma a lo que más le apasiona, y desde entonces vive por y para el oficio de escritor.

Entre sus obras como autor destacan la novela La noche de los cascabeles (Nazarí, 2018) y el ensayo La magia de las palabras en la escritura creativa (UAH, 2015). Sus cuentos fueron incluidos en las antologías internacionales ¿Te has venido a Francia, Pepe? (CICEES, 2018), 201. Lado A (Altazor, 2013) y las revistas «PenúltiMa», «Inventio Magazine», «Agon» o «Chomsky no lo haría».

La carne y la pared es una obra en sí sorprendente y presentada en una cuidada edición de Ediciones El Transbordador, editorial malagueña que nos tiene acostumbrados a un magnífico catálogo y a un finísimo ojo para acertar con la coherencia entre forma y contenido de las obras que bajo sus manos edita.

En esta novela hay voces sugerentes, voces que interpelan, voces estimulantes, voces que interrogan. Voces que son todas las voces. Nos llaman, sigilosas, a susurros y nos gritan directamente, en la distancia y la cercanía, para arrebatarnos nuestras cegueras. 

La carne y la pared nos atrapa con la soga bien trenzada del sencillo y brillante estilo de su autor desde las primeras páginas de esta obra de apenas 150 de enorme calidad expresiva.

Palabras precisas y de una cercanía difícil de conseguir nos hacen pensar que puede que sea real todo cuanto va sucediéndose en la obra, mientras continuamos rumiando si lo que leemos es ficción o no ficción. Dónde termina una y comienza la otra y quién es quién serán preguntas que nos persigan hasta prácticamente el final de la lectura. 

El autor nos ofrece unos personajes, conversaciones y reflexiones tan reales y naturales, alejados de toda impostación, que rápidamente nos sumergen en el universo de la obra. La intriga es la misma hasta prácticamente el final, pero su tensión está medida milimétricamente y su ritmo es un meticuloso in crescendo que nos cautiva y agita.

Hay voces, preguntas y búsquedas esenciales, que importan. Más allá del discurrir concreto de la obra, de esa esencialidad es de la que nos habla Àlex Marín en La carne y la pared.

El libro tiene un postfacio, Oímos voces, a cargo del poeta y escritor David Eloy Rodríguez, quien desentraña y disecciona la obra, pero sin agotar todas las posibilidades de ésta, y nos deja relamiéndonos en el regusto de la sugerencia y la curiosidad del gato. Un postfacio poético (no podía ser de otra manera) y filosófico, que merece ser leído con calma como perfecto complemento para esta novela redonda.


Biobibliografía del reseñador:
Fran Seisdoble es un pseudónimo tomado del apodo familiar paterno, pero mi madre y el DNI dicen que me llamo Francisco José Dorado Farfán. 
Nací en Mairena del Aljarafe (Sevilla) en 1990.
En 2013 me licencié en Periodismo por la Universidad de Sevilla.
Desde que acabé la universidad he estado en el alambre y, ocasionalmente, he trabajado de todo menos de periodista.
Actualmente trabajo para Libros de la Herida.
En 2014 publiqué Carnívoro Cuchillo (Atrapasueños) y, posteriormente, autoedité un par de plaquettes digitales: La piel con que te miro (2015) y III (2015).
A finales de 2018 autoedité, esta vez físicamente, Alambre, que vio la luz en enero de 2019.